Curiosidades

Hoy se ha convertido en un Museo de prensa y artes gráficas como pocos en su género pero en sus comienzos fue una colección particular de Santiago Rey Fernández-Latorre, presidente y editor de La Voz de Galicia. El gran volumen de fondos —más de 5.000 ejemplares de periódicos y revistas— hizo necesaria una catalogación completa y compleja, puesto que los ejemplares abarcan temáticas y épocas muy diversas. El historiador y presidente de la Real Academia Galega, Xosé Ramón Barreiro Fernández, fue el responsable de llevar a cabo esta ordenación a finales de los 90. Para ello empleó un criterio temático que hace más ameno y comprensible el recorrido por la sala de exposiciones, al tiempo que guía al visitante en un viaje por la historia más reciente de la humanidad.

Partiendo de ocho grandes grupos —la primera prensa, Galicia, España, Europa, América, Asia y Australia, África y las dos guerras mundiales— los ejemplares se dividen en bloques que repasan los temas más destacados en cada época y lugar.

El Museo alberga desde las cabeceras más conocidas y representativas de cada época, hasta ejemplares rarísimos, únicos en el mundo o desconocidos, incluso, para algunos investigadores. Es el caso de la Gazeta de La Coruña, de la que sólo se conocen cinco ejemplares, o el Diario de Valencia, del que no hablan las historias de la prensa.

Pero, sin duda, las joyas de la colección del Museo son el Catón Compostelano, periódico decano de Galicia creado el 1 de mayo de 1800, y el Nuevos Avisos de Inglaterra. Este último es el documento más antiguo del Museo. Fue impreso en Sevilla en el año 1599 con el objetivo de informar sobre las persecuciones a las que se sometía a los católicos, a causa de la rebelión irlandesa.

En cuanto a las máquinas de producción periodística, destaca la rotativa Winkler Fallert, adquirida por La Voz de Galicia en el año 1930. Su incorporación supuso la consolidación de la etapa de impresión tipográfica en teja de plomo ― iniciada en 1923 con una rotativa Köening&Bauer ―, un sistema que se utilizaría hasta 1975. Los visitantes también pueden contemplar los chivaletes (en los que se guardaban los tipos de plomo para la composición manual de las páginas), dos linotipias y dos rotoplanas, además de otra maquinaria complementaria al proceso de producción de un periódico.

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Hoy se ha convertido en un Museo de prensa y artes gráficas como pocos en su género pero en sus comienzos fue una colección particular de Santiago Rey Fernández-Latorre, presidente y editor de La Voz de Galicia. El gran volumen de fondos —más de 5.000 ejemplares de periódicos y revistas— hizo necesaria una catalogación completa y compleja, puesto que los ejemplares abarcan temáticas y épocas muy diversas. El historiador y presidente de la Real Academia Galega, Xosé Ramón Barreiro Fernández, fue el responsable de llevar a cabo esta ordenación a finales de los 90. Para ello empleó un criterio temático que hace más ameno y comprensible el recorrido por la sala de exposiciones, al tiempo que guía al visitante en un viaje por la historia más reciente de la humanidad.

Partiendo de ocho grandes grupos —la primera prensa, Galicia, España, Europa, América, Asia y Australia, África y las dos guerras mundiales— los ejemplares se dividen en bloques que repasan los temas más destacados en cada época y lugar.

El Museo alberga desde las cabeceras más conocidas y representativas de cada época, hasta ejemplares rarísimos, únicos en el mundo o desconocidos, incluso, para algunos investigadores. Es el caso de la Gazeta de La Coruña, de la que sólo se conocen cinco ejemplares, o el Diario de Valencia, del que no hablan las historias de la prensa.

Pero, sin duda, las joyas de la colección del Museo son el Catón Compostelano, periódico decano de Galicia creado el 1 de mayo de 1800, y el Nuevos Avisos de Inglaterra. Este último es el documento más antiguo del Museo. Fue impreso en Sevilla en el año 1599 con el objetivo de informar sobre las persecuciones a las que se sometía a los católicos, a causa de la rebelión irlandesa.

En cuanto a las máquinas de producción periodística, destaca la rotativa Winkler Fallert, adquirida por La Voz de Galicia en el año 1930. Su incorporación supuso la consolidación de la etapa de impresión tipográfica en teja de plomo ― iniciada en 1923 con una rotativa Köening&Bauer ―, un sistema que se utilizaría hasta 1975. Los visitantes también pueden contemplar los chivaletes (en los que se guardaban los tipos de plomo para la composición manual de las páginas), dos linotipias y dos rotoplanas, además de otra maquinaria complementaria al proceso de producción de un periódico.